domingo, 13 de julio de 2014

ECHANDO FUERA EL TEMOR


ECHANDO FUERA EL TEMOR




 
 
 

2 a Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Salmos 27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
27:2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,
Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
27:3 Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.
El temor es algo que desestabiliza a la persona haciendo que pierda el control y mata la fe y hace que la persona deje de creer en Dios.
Los temores generalmente surgen de nuestro pensamiento ante la posibilidad de que pase algo que no queremos que suceda.

El temor es un arma de Satanás para mantenerte en esclavitud para que no puedas realizarte como persona ni que puedas alcanzar tus sueños en Dios. El temor nos roba la felicidad y nos hace esclavos de aquello a lo que le tememos.

Una de las herramientas que satanás usa para implantar el espíritu de temor es en nuestras emociones a través de lo que vemos, sentimos. Televisión, cine, libros etc.

El espíritu de temor es un demonio que paraliza, desanima, y mata, robándole la fe que todo creyente tiene en Cristo Jesús.
2 Timoteo 1.6
“porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio”

Poder
. Cuando el demonio del temor está en la vida del creyente le quita el poder y lo lleva a una vida inútil e inservible, las persona que está bajo los efectos del temor se convierten en cobardes y se dejan vencer por cualquier problema o dificultad,  muchas personas son talentosas y tienen dones pero no los desarrollan porque son cobardes están bajo el dominio del espíritu del temor.
El  creyente que está bajo la influencia del temor, su fe se debilita rápidamente  y no puede conquistar porque cae en la frustración y la derrota. Un creyente bajo e l temor no puede desarrollar los dones y lo talentos que Dios le hadado.

Amor. Cuando una persona está  en  temor no puede amar porque siempre tiene desconfianza e inseguridad.
La falta de amor en la persona trae enojo, celos, contienda, y destrucción.

Dominio: Una de las cosas que hace el Espíritu del temor es hacer que se  pierda  la calma y la Paz .Este demonio de temor lleva a la persona a depresión y la desesperación y en algunos casos hasta el suicidio. Una persona con temor es desequilibrada y pierde el control de sus emociones y puede llegar a la depresión y la locura.

De donde vienen los temores
Los temores vienen del infierno son mensajeros del diablo que viene a traer desgracia a nuestra vida. Ellos tienen puertas abiertas por donde entran en nuestra vida. El lugar más cómodo para ellos operar es: nuestra mente y nuestras emociones.
Muchos demonios de temor entran por las puertas del:
1. OCULTISMO
2. APRENSION
3. HERENCIAS
4 EXPERIENCIAS TRAUMATICAS
OCULTISMO. . Cuando una persona acude a buscar ayuda de los brujos curanderos, yoga, espiritismo, astrología, magia, sectas etc. es porque desconfía de la ayuda de Dios, las personas inseguras son carnada de los espíritus inmundos que operan en brujos y hechiceros. Es aquí cuando Satanás envía a su espíritu de temor.

APRENSION. Son los temores infundidos por las malas noticias o temores que otras personas nos transmiten eje.  ”No te cases porque no te va a ir bien , no hagas esto o aquello porque te va salir mal."
Muchos de los miedos nos lo han infundido otras personas.
HERENCIAS, muchos de los temores y sustos que han sufrido nuestros ancestros vienen registrados y codificados en nuestra herencia del ADN  en nuestros genes. Estos también son llamados los espíritus familiares que se trasmiten de generación en generación. Por ejemplo enfermedades o en un embarazo si la madre sufrió o hubo rechazo, miedo, angustia esto transmite a nuestra personalidad. Estos demonios pueden seguir influenciando a las demás generaciones. Es  por eso que estas maldiciones trasmitidas por los espíritus de temor tienen que ser quebrantadas en tu vida y en tu familia en el nombre de Jesús.
EXPERIENCIAS TRAUMATICAS.

Muchos de nuestros temores también pueden venir de momentos traumáticos que vivimos en nuestra infancia como violencia, abusos, enfermedades esto trae miedo y afecta nuestras emociones por lo tanto hay que echar fuera estos espíritus inmundos.
REPRENDER Y EXPULSAR EL ESPIRITU DE TEMOR

-Cristo te dio el poder y la autoridad para atar y echar fuera los demonios

 Es el momento de darles orden de salida a estos demonios y darles la orden que no sigan en tu vida.
Lucas 10:19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. 
-Dios enviara a sus Ángeles guerreros para atar y reprender al espíritu de temor cuando ores y te humilles delante del Señor
DANIEL 10:2-3,12-13
Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día
que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la
presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.
Reprendiendo al Espíritu de temor

-Rechaza y resiste cualquier espíritu de temor cuando se quiera manifestar

 1 de Juan4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 
Mantente en una constante búsqueda de la presencia de Dios en la iglesia, en oración, en ayuno, en intimidad con el señor en la palabra para que puedas vencer al enemigo.



En medio de un bosque vivía un ermitaño, sin temer a las fieras que allí moraban. Es más, por concesión divina o por tratarlas continuamente, el santo varón entendía el lenguaje de las fieras y hasta podía conversar con ellas.

En una ocasión en que el ermitaño descansaba debajo de un árbol, se cobijaron allí, para pasar la noche, un cuervo, un palomo, un ciervo y una serpiente. A falta de otra cosa para hacer y con el fin de pasar el rato, empezaron a discutir sobre el origen del mal.

-El mal procede del hambre -declaró el cuervo,

 El palomo se creyó obligado a intervenir, apenas el cuervo hubo cerrado el pico.

-Opino que el mal no proviene del hambre, sino del amor

No; el mal no viene ni del hambre ni del amor -arguyó la serpiente-. El mal viene de la ira

El ciervo no estuvo de acuerdo y dijo. N o; no es de la ira ni del amor ni del hambre de donde procede el mal, sino del miedo. Si fuera posible no sentir miedo, todo marcharía bien. Nuestras patas son ligeras para la carrera y nuestro cuerpo vigoroso. Podemos defendernos de un animal pequeño, con nuestros cuernos, y la huida nos preserva de los grandes. Pero es imposible no sentir miedo. Apenas cruje una rama en el bosque o se mueve una hoja, temblamos de terror. El corazón palpita, como si fuera a salirse del pecho, y echamos a correr. Otras veces, una liebre que pasa, un pájaro que agita las alas o una ramita que cae, nos hace creer que nos persigue una fiera; y salimos disparados, tal vez hacia el lugar del peligro. A veces, para esquivar a un perro, vamos a dar con el cazador; otras, enloquecidos de pánico, corremos sin rumbo y caemos por un precipicio, donde nos espera la muerte. Dormimos preparados para echar a correr; siempre estamos alerta, siempre llenos de terror. No hay modo de disfrutar de un poco de tranquilidad. De ahí deduzco que el origen del mal está en el miedo.

Finalmente intervino el ermitaño y dijo lo siguiente:

-No es el hambre, el amor, la ira ni el miedo, la fuente de nuestros males, sino nuestra propia naturaleza. Ella es la que engendra el hambre, el amor, la ira y el miedo.
 
 
 

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